Nate Bjorkgren con Kawhi Leonard | Tom Szczerbowski-USA TODAY Sports

¿Quien es Nate Bjorkgren? Esa pregunta se debe estar haciendo muchos fans de los Indiana Pacers tras el anuncio de ayer de la franquicia y la información de Shams Sharania. El americano será el nuevo head coach de la franquicia de Indianapolis la próxima temporada, una decisión que puede parecer una sorpresa pero que va en la línea a lo que busca la franquicia: desarrollo por encima de agencia libre. Pero primero, hablemos sobre Nate Bjorkgren, historia y su relación con Nick Nurse.

Bjorkgren (Storm Lake, Iowa 1975) empezó su carrera como entrenador en high school en Arizona. Su carrera como jugador universitario fue bastante pobre, primero como walk-on en South Dakota por dos años y acabando sus estudios en Buena Vista, cerca de casa, en la tercera división de la NCAA. Tras acabar su periplo universitario, Bjorkgren aceptó una oferta en Arizona para entrenar a la Cactus Shadows High School. Ya tenía experiencia como asistente en Linn-Mar High School, pero CSHS fue su primera como entrenador en jefe. Allí ganó cada premio posible: entrenador del año de HS en Arizona en 2006 y Regional Coach of the Year dos temporadas seguidas, 2004/05 y 2005/06.

Uno de sus primeros entrenadores fue Nick Nurse, su jefe hasta hace dos días. Nurse era asistente en la Universidad de South Dakota cuando Nate era el point guard desde el banquillo. Esa fue la primera vez que Nick y Nate compartieron equipo. Para cuando a Nurse le pusieron a cargo de los Iowa Energy, en la D-League, Bjorkgren seguía en Arizona. Pero su único plan era llegar a entrenar con profesionales. “Me llamaba cada día, me escribía. No me dejaba tranquilo, dijo que quería ser entrenador asistente”. Al precio que fuera. Fue su insistencia lo que le abrió un hueco en el staff de Nick Nurse.

Para su primera temporada, Nick ya tenia un asistente, Keith ‘Lefty’ Moore, que era lo que el presupuesto del equipo permitía. Pero Bjorkgren insistió tanto que finalmente, fue contratado como entrenador asistente voluntario. Para su segunda temporada, el sueldo era de $500 y para su tercer año, $2.500. En la D-League, en el equipo que tenia el mejor record de la liga entonces. Pero a punto punto estuvieron de romper su relación cuando ese verano a Nurse le ofrecieron un puesto de asistente en Iowa State junto a Keith Moore bajo las ordenes de Greg McDermott —sí, el padre de Doug. Por suerte, Greg decidió dejar su cargo rumbo a Creighton y Nurse volvió a Iowa, no Moore que se quedó como asistente de Fred Hoiberg. Para la cuarta temporada, sin Lefty en el equipo, Bjorkgren fue ascendido y por fin un sueldo digno: $ 25.000.

Para compensar, esos primeros años, tuvo que trabajar de profesor sustituto y profesor de educación física a tiempo parcial. Tenía clases cada mañana, a la hora del almuerzo llegaba al entreno para ayudar en el entrenamiento, volvía al instituto y tras las clases de tarde, empezaba su turno de video analizando jugadores o rivales. “My goal is to coach at the highest level,” decía siempre. Su mantra y su objetivo eran el mismo. Y para llegar, solo había un camino: trabajo duro. Por eso, en 2011, cuando ganaron la D-League juntos, sintieron como si hubieran ganado un anillo NBA.

Por el trabajo duro, sabía todavía mas dulce.

Nate Bjorkgren junto a Nick Nurse en uno de los partidos de la burbuja | Getty Images

Ese verano, tanto Nurse como Bjorkgren salieron de Iowa. Nick rumbo a Rio Grande, a entrenar a los Vipers; Bjorkgren debutaría como head coach para los Dakota Wizards, que una temporada más tarde se convertirían en los Santa Cruz Warriors. Sorpresa o no, el camino les volvería a cruzar. En 2013, en las finales de la D-League y con ambos Warriors y Vipers invictos en playoffs, Nurse y Bjorkgren se verían las caras por primera vez.

“Hablábamos siempre, casi cada día sobre partidos o la liga en general”, explicaba Bjorkgren esta temporada sobre su relación con Nurse. “Pero antes de esas finales, se acabó la comunicación. No hablamos por una semana y media o así”. Los Vipers de Nurse barrieron 2-0 en las finales pero el detalle quedó post partido, cuando fue turno de felicitar al rival. “No veo por qué no podemos hacer esto al siguiente nivel,” dijo Nurse. Ahora es la oportunidad, al menos, de encontrarse en unas finales de la conferencia Este.

Tras esas finales, a Nurse lo llamaron los Raptors para actuar como asistente de Dwane Casey. Bjorkgren siguió alguna temporada más en la D-League, primero en Iowa como entrenador en jefe donde volvió a caer ante Rio Grande y, un año después, en Bakersfield Jam, en California, con el afiliado de los Suns, donde firmó la segunda mejor temporada de la historia de la franquicia. ¿El premio? Un asiento como asistente de Jeff Hornacek en el banquillo de los Suns, ahora sí, en la NBA.

Ese mismo verano, dirigió a los Suns hasta la final de la Summer League, donde perdió ante los Spurs de Becky Hammon. Con Devin Booker, TJ Warren o Alex Len. Para diciembre, dos de los asistentes (Jerry Sichting y Mike Longabardi) fueron despedidos, y Bjorkgren pasó de coordinador de desarrollo de jugadores a full time asistente. Pero para Octubre de 2017, iniciando su tercera temporada, fue despedido por los malos resultados del equipo. Los Raptors apostaron por él dentro de su masivo departamento de ojeadores. Masai Ujiri estuvo rápido.

Por eso, para cuando Nick Nurse fue ascendido a entrenador en jefe de los Raps, Nate Bjorkgren fue su primera llamada. Y para nadie fue una sorpresa. No solo en los Raptors, además. Cuando Nurse fue nombrado seleccionador nacional de Canadá, Bjorkgren también formó parte de su staff en el Mundial 2019. La relación, como en 2011, se vuelve a romper tras tocar la cima. Primero fue el titulo D-League 2011, ahora el anillo de 2019.

Nate Bjorkgren en el banquillo de los Raps ante Philadelphia en las semifinales del Este de 2019 | Mitchell Leff/Getty Images
Nate Bjorkgren en el banquillo de los Raps ante Philadelphia en las semifinales del Este de 2019 | Mitchell Leff/Getty Images

¿Por qué Nate Bjorkgren en Indiana?

Una palabra: desarrollo. Es momento de crear una cultura ganadora desde abajo, de iniciar una tradición que durante el mandato de Larry Bird, desde 1997 cuando fue nombrado entrenador y sobre todo, con Bird en las oficinas como viene haciendo de 2003, se ha intentado. Es momento de desarrollar, no solo jugadores, también entrenadores, scouts, ejecutivos y de convertir a los Pacers en un referente.

Como Toronto, Indiana no es un mercado de agentes libres. El último gran FA que llegó a los Pacers fue… ¿David West? Poco atractivo. La idea es, como estáN haciendo los Raptors, desarrollar jugadores. Por eso Borjkgren ha sido el ganador de una lista donde había asistentes como Ime Udoka (Spurs) o Dan Craig (Heat) — además de Chris Finch (Pelicans) —, franquicias que no viven de la agencia libre (Miami con la excepción de LeBron/Bosh) si no de la cultura, desarrollo y transición. Clubes con la identidad que Indiana puede estar buscando, y con resultados probados.

Es un reto para Nate, pero el proyecto que tiene Indiana necesita un desarrollador más que un entrenador experimentado. El primer objetivo será convencer a Oladipo y Myles Turner que los Pacers son el lugar donde desean estar; el segundo y más importante, convencer a una ofensiva repartida entre Brogdon, Sabonis, el propio Oladipo, TJ Warren y Turner, que este equipo coral puede salir adelante como otros lo han hecho antes.

Empieza, cuando la NBA decida cuando vuelve la competición, la era Nate Bjorkgren en Indiana.