63 partidos de temporada y a día de hoy, los Celtics siguen creando tantas dudas como al inicio, sino más. Seguimos buscando motivos, señalando posibles culpables y noche tras noche, el equipo sigue rindiendo muy por debajo del nivel esperado. Lejos de los favoritos del Este e incluso por debajo de Atlanta y New York, es momento de buscar motivos por los que Boston está jugando tan mal.

Jaylen Brown y Jayson Tatum con los banners de campeones de fondo |

La defensa del triple, clave de los Celtics

El último mercado de agentes libres fue algo así como no muy positivo en Boston. Perdieron a Gordon Hayward por una TPE de 28 millones que se ha malgastado y suplieron a Wanamaker y Kanter con Jeff Teague (error) y Tristan Thompson (acierto). Parece una tonteria, pero esos cambios crearon un efecto dominó que se ha visto toda esta temporada. Sin un tercer wing de nivel, Brad Stevens ha tenido que modificar su defensa. El equipo que vivía y moría cambiando defensivamente con Theis como ancla y únicamente Kemba Walker como peón al que proteger, se ha encontrado con dos problemas: ahora hay un peón y pero te falta otra pieza para switch.

En la primera parte de la temporada, por falta de talento, era necesario jugar con al menos dos interiores, algo que Stevens no hacía desde 2013. Theis y Tristan compartieron pista 375 minutos y el alemán otros 73 con Robert Williams, todos ellos antes del deadline. Con dos interiores, cambiar cada defensa era imposible. ¿Qué hay provocado esta modificación? Los Celtics están recibiendo más triples que nunca en un porcentaje mucho más alto de lo habitual.

La defensa del triple siempre había sido una de las armas de estos Celtics desde la llegada de Stevens. Es cierto que el porcentaje de triples recibidos (3PM) ha crecido año a año, es parte de la tendencia de la NBA, pero en relación al porcentaje de triples lanzados por el rival (3PA), el cambio nunca preocupante. De 2020 a 2021, los Celtics permite los mismos triples pero reciben 9.32% más con una evolución el 9.12% en el porcentaje de acierto del rival (3P% Opp).

O por ponerlo en cifras básicas: los rivales tiran un 36.9% de triples pero ante Boston, ese porcentaje crece un 0.2%. Un número ínfimo, sí, pero positivo. Sobre todo en la que era una de las armas de los Celtics.

Los Celtics permiten 16.6 triples muy abiertos (defensor a +6 pies) con un 40.1% de acierto, una cifra que el año pasado era de 15.9 y con 37% de eficacia. Llegar tarde al jugador liberado le está saliendo 3.4 puntos más caro al equipo solo en triples abiertos.

Sin salud no hay estabilidad

Uno de los motivos es la falta de regularidad. Boston ha usado 30 (!) quintetos titulares distintos con 17 (!!) jugadores saliendo de inicio en algún momento de la temporada: todos menos Nesmith, Kornet, Jabari Parker (dadle tiempo) y Tacko Fall. Entre los 20 equipos que están en posiciones de play-in, solo Brooklyn ha usado más quintetos (33) y jugadores (18) de salida, con el asterisco que a mitad de temporada traspasaron a tres titulares por Harden y que en el mercado de buy-outs consiguieron otras dos piezas que salieron de inicio.

Si buscamos los cinco mejores jugadores del equipo por win-shares (eliminando a Theis, que tiene más que Kemba…), el quinteto con Jaylen, Tatum, Smart, Robert Williams y Walker ha jugado un total de 111 minutos juntos. En 63 partidos han jugado menos de 2.5 partidos juntos. Influye que Tatum y Jaylen se han perdido siete partidos cada uno y que Kemba (24) y Smart (21) se hayan perdido más de un tercio de la temporada. Imposible encontrar estabilidad cuando literalmente no puedes contar con tus mejores hombres. Encima, tienen un net rating de –1.42 en esos 111 minutos.

Es muy complicado encontrar regularidad cuando tienes una mezcla de inestabilidad en tu plantilla y una falta de talento importante. Dejando los pívots al margen, por debajo de tu core-4, toca recurrir a un Evan Fournier que está en 21/69 en tiros (30.4%) y 16 asistencias por 10 pérdidas en ocho partidos o ya toca buscar a Semi Ojeleye o Grant Williams, jugadores que deberían ser novena o décima pieza de rotación y no el primer cambio entre tus forwards.

No es lo mismo tener en el banquillo a Fournier, Romeo, Pritchard, Tristan Thompson, Jabari Parker o incluso a Nesmith (rotación larga) que tener que recurrir a Semi o Grant de inicio (13 partidos Ojeleye, 8 Grant).

¿Quién es el principal culpable de estos Celtics?

Estamos en una situación donde no hay un único culpable. Es verdad que el responsable de tener una plantilla corta sea Danny Ainge, por supuesto. La salida de Hayward, como la de Horford, le pilló por sorpresa y casi no tuvo tiempo de reaccionar. Lo que puedo hacer le salió entre muy mal y mediocre y la plantilla está descompensada por tercer año consecutivo. Tomó una decisión arriesgada al rechazar la oferta de Indiana y le salió mal, pero es su trabajo, tomar decisiones.

También Kemba Walker o Marcus Smart tienen cierta responsabilidad por no haber estado al nivel exigido durante toda la temporada. Incluso Jaylen o Tatum, por no haber sabido liderar como exigía Mike Gorman, no al menos cada noche. Ellos son los pilares y si bien es cierto que los Jays han dado un paso adelante como muy pocos en la NBA, en ocasiones les hemos visto no estar a la altura: Tatum busca isolations un 18.6% de sus jugadas pese a solo anotar 0.8 puntos por posesión. Jaylen no abusa tanto (7.1%) pero mismo resultado. Toca implicar al equipo.

Stevens y Smart, entrenador y líder del equipo | Greg M. Cooper-USA TODAY Sports

Brad es otro al que culpar, en menor medida. Se ha encontrado con la peor plantilla desde su llegada a Boston en 2013. En momentos de la temporada tuvo que usar a Javonte Green como titular o incluso a Teague y Ojeleye juntos. Pero si que hemos visto al equipo mucho más apático en situaciones, sin saber cerrar partidos y con actitudes poco profesionales. Brad es el encargado de saber motivar a los jugadores y de tomar decisiones durante el encuentro para que ventajas de +20 no se esfumen.

El mal inicio (del 8-3 al 13-13 o incluso un 15-17 antes del All Star) forzó al equipo a tomar decisiones precipitadas: a todos. A Danny, malgastar el 70% de la TPE en un Evan Fournier que cogió COVID nada más llegar a Boston; a Brad, que ha tenido que re-inventar jugadores, exigir demasiado a tus estrellas (+1900 minutos ambos) cuando necesitaban descansar tras una tendinitis o COVID y al mismo tiempo renunciar a tu estilo de juego.

Boston tiene problemas, muchos. De actitud, defensivos, de estabilidad y salud y cuando se unen todos, un equipo con dos All Stars, un All Defense y Kemba Walker se encuentra luchando por evitar el play-in ante Atlanta y New York. Esa es la realidad de los Celtics esta temporada y toca asumirla y vivir con ella. Vendrán tiempos mejores, por ahora entendamos los problemas.