Es su octava final y pese a no llegar en el mejor momento, Navarro siempre es Navarro. El #11 blaugrana se prepara para la cita de Milán con el objetivo de llegar a tope. Delante espera el Madrid. 

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Navarro es el líder de este equipo | Eurosport.es

El capitán del Barça no cojea. Pasea por el parquet del Palau Blaugrana sin problemas, acaba de completar un entreno y todavía quedan días para el partido ante el Real Madrid. El sábado, en el duelo de Liga Endesa, apenas jugó 10 minutos, tiempo en el que anotó un triple, capturó un rebote y repartió una asistencia. No sonríe, mantiene la pose de competidor con la que lleva 15 años deleitando al aficionado, ese ríctus de jugador que confía en sus posibilidades, con la barba que le caracteriza desde hace un tiempo y que tan de moda está en el baloncesto actual. Pese al hype de Abrines, al poderío de Tomic o el último partido de Papanikolau, a él le rodean los medios. Siempre es el foco de atención y no se esconde. Navarro responde a todo.

Si comparamos los clásicos de principio de temporada con el del sábado, se ve una evolución muy clara. ¿Estáis en el mejor momento de la temporada? 

Sí, puede ser. El equipo llega muy bien a la cita, eso es importantísimo. Queríamos llegar a la semifinal habiendo ganado el partido del sábado y estamos confiados, podemos ganar

¿Qué Madrid esperáis? 

Vendrán con ganas y jugarán muy físico, muy duro, corriendo, como vienen haciendo toda la temporada. Es un equipo muy peligroso. Y no será tan fácil como el sábado.

Dijo Xavi Pascual que iba a ser un partido muy caliente. ¿Lo compartes? 

Sí, sin duda. Un clásico siempre es un partido caliente, nos juguemos lo que nos juguemos, así que imagínate en una Final Four.

¿Y duro? ¿O no queréis entrar en estas peleas? 

Será fuerte, vamos a decirlo así. Iremos con todo, pero por importancia, por la tensión, por quien es el rival, será duro, sí. Pero ya estamos todos acostumbrados a estos partidos.

¿Cuáles crees que pueden ser las claves del partido del viernes? 

Hay muchas veces que te haces una idea previa de como puede ser el partido y al final es totalmente diferente, pero lo que seguro es tener el control del partido y cometer pocos errores. Si no, es imposible.

Y tú, físicamente, ¿cómo te encuentras? 

Bien, bueno. Venía todo el año bien y justo ahora hace un mes tenemos este percance. Estoy mejor que el sábado, hoy (por el lunes) he hecho todo el entreno, el sábado igual, además aun quedan cuatro días pero quizá no estoy todavía al 100%. De todas formas intentaré ayudar en todo lo que pueda al equipo, para eso estoy.

¿Qué significa para un jugador llegar a una Final Four con el Barça?

Estas en un club como el Barça para ganar titulos y la Euroleague es la más importante. Trabajas muchos meses, mucho tiempo, para estar aquí, ahora hemos de echar el resto en estos dos partidos que quedan.

Y personalmente, es la octava para ti. ¿Cómo te sientes?

Da igual la cifra, sea la primera o la última. Aunque sea la octava, siempre hay nervios. Es una Final Four y eso nos afecta a todos por igual, por todo lo que comporta.

Seis años, cinco finales y solo un título. En los últimos dos, fuera en semifinales. ¿Este es el año? 

Este año toca ya, sí. Llevamos cinco finales en seis años. El club está haciendo un gran trabajo, hemos mejorado mucho desde principio de temporada y hemos de demostrarlo en la pista.

Habiendo perdido Supercopa y Copa, ¿no ganar la Euroleague sería un fracaso? 

Todo el mundo quiere estar donde estamos nosotros, pero claro, en un club como el Barça no ganar siempre es un fracaso. Hemos hecho un gran trabajo en los últimos meses así que lo daremos todo en la semifinal.

La última. ¿Hay un favorito?

No, cualquiera de los que estamos aquí podemos ganar el título. Por eso somos los que hemos llegado a la final. Pero confío en el Barça.

Siempre sincero, Juan Carlos Navarro Feijoo (13 de junio de 1980) es capaz de lo mejor, especialmente ante el eterno rival. Y si no, recuerden esos 33 puntos que le endosó el año pasado para conseguir la victoria en el Palau Blaugrana. Porque Navarro, por suerte para muchos, por desgracia para el baloncesto, sólo hay uno.