La cantidad de acusaciones que Lance Armstrong tuvo que esquivar llegó a un número inevitable. La USADA empezaba a estar al corriente de informaciones que nadie, absolutamente nadie, quería que salieran a la luz. Nombres como los de Bruyneel, Ferrari, Pat McQuaid o todo el equipo del US Postal en 2001 estaban, no solo relacionados con el dopaje, sino involucrados en la red de sustancias ilegales más grande de la historia del ciclismo.

Doparse es, desgraciadamente, una práctica muy común en el ciclista del siglo XXI, pero la manera, los métodos que el US Postal practicó con sus ciclistas rozan lo dictatorial. El informe de 1000 páginas publicado por la USADA el pasado 10, por primera vez deja en evidencia el no respaldo por parte de la UCI. Acusado por Pat McQuaid de ser “un gran prejuicio” para el ciclismo, es la misma persona que en Mayo de 2011 afirmó que “Armstrong jamás se ha dopado. Nunca, nunca, nunca”. Curiosa contradicción.

El informe comentado acusa a Armstrong y el US Postal de tener un programa de dopaje especializado, de tener una red de profesionales encargados, cuenta con más de 25 personas que testifican en contra de Lance, 15 de ellos, son ciclistas que en algún momento compartieron equipo con el americano. En el informe también se menciona al doctor Ferrari o el médico español García del Moral quienes decidieron seguir al lado de Lance cuando a este se le dio la oportunidad de ser parte de la solución y decidió rechazar la oferta.

Algunos de los detalles afirman que ya por 1998 usaba EPO que llevaba en termos para mantener frías las dosis. Vaughters afirmó que el doctor Celaya repartía los bidones con  el nombre y un código, apretados en hielo. El suyo solía contener |Jonatan 5×2| que contenía cinco viales con 2000 unidades internacionales cada uno. Su primera mujer, Kristin Richard distribuía entre el resto de corredores cortisona para mejorar la preparación física. Este era solo el inicio de la red que en 1999 cobró fuerza llegó del Moral al equipo en sustitución de otro español, Pedro Celaya. Ese año nació el denominado en la operación el Equipo A, con Lance, Kevin Livingston y Tyler Hamilton, todos entrenados por Ferrari, viajando en el coche de Bruyneel y no en la furgoneta del equipo. Eran los únicos que podían presenciar como Armstrong se hacía transfusiones o inyectaba EPO en los Tours de 1999 o 2000. Curioso el caso de Frankie Andreu, quien resistido a entrar en la mafia del US Postal abandonó el ciclismo en 2000. En 2006 confesó haber tomado EPO, pero que le indujeron ya en el Motorola allá por 1995. Durante el primer Tour que Lance disputó después de superar el cáncer, dio un primer positivo por un corticosteriode, pero se encargaron de tapar. El sistema había empezado.

En 2000 la EPO empezó a ser detectada en los controles típicos de los vampiros, pero el US Postal seguía un paso por delante. Con Armstrong como principal objetivo, y el resto del equipo A también beneficiado, iniciaron la vía de las transfusiones sanguíneas, las cuales se realizaban en Valencia, ciudad natal de del Moral y José Martí, o en hoteles en los que se albergaba solo parte del equipo. O estabas con ellos, o no merecías los 500 centímetros cúbicos de sangre adulterada. Hamilton explica un caso exacto durante el Tour de 2000, el 11 de Julio, en el que Livingston, Lance y él yacían tumbados recibiendo las transfusiones, que colgadas en los cuadros del hotel, iban siendo comprobadas por Bruyneel, José y del Moral en dos habitaciones colindantes. Ese año las autoridades francesas hallaron en la basura del US Postal jeringuillas usadas y cajas vacías de Actovegin, pero argumentaron que era para tratar la diabetes de un auxiliar. Armstrong afirmó no saber ni que era, pero el informe confirma que ya usaba dicho medicamento para mejorar la respiración de los músculos. A finales de año, Hincapie y Vande Velde entraban a formar parte del equipo tratado por Ferrari a cambio de $15.000 al año.

Eran cinco ya los corredores que abusaban de técnicas de entrenamiento ilícitas, pero a la vez se trataba de la guardia pretoriana de Lance. El acceso al equipo era tarea imposible para la mayoría del pelotón y solo una lista de resultados, un contrato aceptando un rol de gregario en el Tour y saber guardar secretos te abrían la puerta. Los españoles Roberto Heras, Chechu Rubiera y el Triqui Beltrán llegaron a formar parte del tren azul.

Al finalizar el Tour de 2002, el cuarto en el que se impondría el ciclista de Austin, hay un principal protagonista, y no es en absoluto por halagos. El americano Christian Vande Velde, uno de los últimos en entrar al plan Ferrari y al cual este llamaba Schumi, por su parecido con el piloto alemán, es acusado por el equipo de un bajo rendimiento. En una reunión con el médico, Lance y Bruyneel, se le exige que continúe con la estrategia establecida si quiere seguir en el equipo. Christian volvió al EPO: “Me pidieron explicaciones de porqué no había seguido el plan que me había preparado el doctor”.

En centro neurálgico del consumo de EPO era Girona. La ciudad catalana fue durante cuatro años la sede del US Postal en Europa, y diversos ciclistas poseían casas colindantes, entre ellos Armstrong o Hincapie. Las declaraciones de Landis afirman que en ocasiones, cuando tenía visita en casa o familiares durmiendo, Lance usaba el piso de su gregario para inyectarse EPO junto con el doctor, usando una percha y poco menos de una hora junto al doctor Ferrari. Las técnicas eran siempre programadas: se realizaba la transfusión y luego seis dosis de EPO que el mismo corredor distribuía entre sus ciclistas.

Esto podría involucrar a Armstrong en otra delito contra la justicia: posesión y distribución de sustancias prohibidas. Según Landis, en 2003 “Hablé con Bruyneel para correr la Vuelta de ese año, que en principio no estaba en mi calendario. Entonces me mandó a Valencia para que el doctor Del Moral me realizara una autotransfusión. Después, me dirigí a Girona, donde me encontré con Armstrong y su familia. Lance me dio una caja con seis jeringuillas de EPO de la marca Eprex. Era habitual que después de las transfusiones también recurriéramos a la EPO”.

El informe ya es público, más de 1000 hojas que la UCI, la AMA y la Corporación Mundial de Triatlón han recibido. La prueba muestra que el US Postal corrió con el “más sofisticado, profesionalizado y exitoso programa de dopaje jamás visto” y nos revela “una concluyente e innegable prueba que arroja luz sobre este sistemático, sustentado y altamente profesionalizado programa diseñado para presionar a deportistas y evadir su detección”. Las declaraciones de Zabriskie sobre el conocimiento del US Postal sobre la realización de controles con hora, hora y media de antelación, lo que les daba tiempo a usar un suero salino para rebajar el nivel hematocrito, invitan a creer en gente de la AMA involucrada, si más no, la UCI ha tenido parte de la culpa.

Otros ciclistas, como Leipheimer afirman que “El ciclismo llegó a ser en un momento un deporte donde la gerencia y los médicos de algunos equipos coordinaron y facilitaron el uso de sustancias prohibidas”. Danielson, por su parte, llegó a decir que “Tenía que hacer algo con el fin de perseguir mi sueño. Crucé la línea y será algo por lo que siempre estaré arrepentido”. “Un día se me presentó una oportunidad que para mí, en ese momento, parecía la única forma de cumplir mi sueño en el nivel más alto del deporte” en palabras de Vande Velde. Por último, Tyler Hamilton testificó contra el ciclismo en general “Fui testigo de transfusiones [de sangre] en el año 2000, muchas veces. No era nada fuera de lo común. Todos lo hicimos”.

Pero el caso más grave, no para la USADA si no para los amantes del deporte de la bicicleta, es el de George Hincapie. Supo desde el principio de la existencia del programa de dopaje, incluso formó parte desde el 2001 hasta el 2005, sabiendo que el ganador del Tour era un tramposo. Conocía el uso de EPO, de testosterona o las transfusiones y durante 11 temporadas fue el escudero de Lance, el único que participo en los siete Tours. Incluso llegando a avisar que no participara en una prueba en España [la cual no se menciona] en la que habría controles. Lance no llegó a disputar dicha prueba.

Las posición de algunos ciclistas, como Cavendish, Bradley Wiggins o Fabian Cancellara, censurando al campeón americano, o del mito francés Greg Lemond no eran en vano. Y no solo debían señalar a Lance, hay muchísimos involucrados.

PD. El informe de la USADA presenta pequeños errores: afirma que Luis García del Moral llegó al US Postal tras su paso por la ONCE, en la que nunca trabajó, o que Pedro Celaya acabó en la ONCE tras su paso por el US Postal y no antes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *