Se acaba el año que cambio mi vida. 2015 se va y esto no pretende ser un balance anual, si no el último homenaje a mi aventura en Australia, la más grande que he tenido hasta ahora. Nueve meses, nueve posts. El último, dos meses después casi, un adiós. El balance ya lo hice, y lo mantengo. Lo que viene ahora es algo así como el clímax. 

Because deciding to go to Australia was the most stupid, unconcious and crazy idea of my life, and also and so far, the best one. 

Nunca me había planteado irme. Cuando empecé la carrera pensé en Madrid, cuando la acabé en trabajar, pero surgió y Australia y bendita la idea. En dos meses tenía la maleta y el visado listos para irme allá donde no tenía trabajo y casa, hablaban otro idioma y cenaban a las 6:30 de la tarde. Con más ganas que estabilidad emocional y todo lo que había ahorrado en meses anteriores, que me duró tres semanas. Y así rápido, han pasado nueve meses. Y vuelvo a estar en casa.

Probably it was the weirdest feeling of my life coming back home. I was excited and anxious and nervous and sad. I felt gloomy and miserable. It was too much to feel. 

Y digo casa porqué yo tuve una casa en Australia, incluso más. Tenía un sitio que considerar mi hogar. Tenía gente a la que considerar mi familia. Tenía responsabilidades que cumplir, facturas, un trabajo y deberes con el gobierno australiano. Tenía una vida completa. Y sí, mamá. Comía y mucho. Y más allá de los viajes, de los animales exóticos, de las playas paradisíacas o la, me quedo con la gente. Mi gente.

This post is for you guys. Writing is the easiest way that I have to thank you for every single moment that we had. Every beer, beach, trip and soccer game. Every night, class and evening on the bar.

Me quedo con la cerveza que me tomaba después de trabajar con los compañeros de trabajo. O las noches que saliamos al all-you-can-eat-hot-wing de $10 de los lunes, los hotdogs a $1 de los martes o los tacos de $1 de los miércoles. Me quedo con una salida pedagógica en Botannic Garden y una cerveza con patatas en Glenmore. Me quedo con las noches en Maloney’s y en Murphy’s y en Mamacita, y también Ivy y Stablishment. Porque iba con ellos. Un grupo de gente que en cuestión de días pasaron de ser desconocidos o compañeros de clase, a ser mi año 2015. A ser, en algunos caso, todo lo que tenía.

See you, mates. Sorry if I did something wrong, if I weren’t as good as you were with me. Maybe I didn’t try my best, but all of you deserve it. And in the deepest part of myself, I hope to see you again, all of you. Because you guys were my 2015, my life in Australia. And Australia has been so far the best year of my life, so I guess I’ll remember all of you for a long time. 

Un pensamiento sobre “Inside Down Under (IX): See you, mates”

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